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El club de la lucha


Esta es una de esas películas que, para bien o para mal, no dejan indiferente a nadie. Habrá quien considere que es demasiado pesimista, apocalíptica quizá, pero lo que es seguro es que la particular visión de la sociedad que ofrece conduce al espectador curioso a una reflexión sobre el mundo en que vivimos. Controvertida, caótica o tremendamente real, El club de la lucha se ha convertido en uno de los clásicos del cine moderno que ha recibido desde las peores críticas hasta los mayores reconocimientos.

La historia comienza con la presentación de su protagonista, un perito de seguros de coches que padece insomnio y que está atrapado en un trabajo sin futuro. Es un hombre corriente, uno como tantos otros, que vive encerrado en la rutina diaria y que camina por la vida como un zombie al que la sociedad utiliza para desempeñar una pequeña función. Sin embargo, todo esto cambia cuando conoce a Tyler Durden, un frabricante y vendedor de jabones que resulta ser todo lo que él no es: un hombre libre, que hace lo que quiere y que está completamente seguro de sí mismo. Sin embargo, tienen algo en común: ambos comparten la idea de que la gente está demasiado preocupada por lo que dictan las modas y por el consumo, de manera que deciden formar un club de lucha entre desconocidos para aliviar la tensión acumulada durante el día a base de combates nocturnos en el sótano de un bar. El propósito del club es acercar a los hombres a su lado más primitivo, recuperar la esencia humana y alejarse de la asfixiante sociedad que los atrapa a diario. Pero poco a poco el club se va ampliando y acaba convirtiéndose en una especie de organización violenta y desatada fuera de control.

Basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk, la película  tiene su principal atractivo en la profundidad del análisis de la sociedad actual, a la que describe como totalmente entregada al consumo y manipulada en extremo por la publicidad y la moda. El ejemplo de trabajador normal representado por el protagonista da la visión de un hombre que ya no se conoce a sí mismo, que carece de cualquier ambición y que vive de manera conformista sastisfaciendo a base de compras unas necesidades irreales que la publicidad le impone. A través de este caso la película trata de abrir los ojos de los espectadores, no en su condición de tales sino en tanto ciudadanos para hacerles ver que los bienes materiales no son más que objetos y que no merecen tanta atención como las tiendas o las empresas pretenden atribuirles. El club de lucha que organizan los protagonistas es un escape a todo esto, un vía de evasión y de autorealización a través del instinto de destrucción inherente al ser humano.

En el plano cinematográfico, destacan las interpretaciones del dúo protagonista Norton-Pitt. Del primero, llama la atención su credibilidad y su expresión a la hora de meterse en la piel del típico ejecutivo aburrido y agotado. Transmite una sensación de cansancio y monotonía permanentes salpicados de un aire neurótico y paranoico que lo caracterizan por completo. Además, recrea a la perfección los cambios de humor de su personaje, atuando en todos los registros. Como curiosidad, Norton fue elegido para el papel porque al director David Fincher le gustó su actuación en la película El escándalo de Larry Flint, que fue la única que había visto del actor. Para este papel se barajaron nombres como Matt Damon o Sean Penn.

En cuando a Brad Pitt, el personaje que interpreta en esta película es uno de los más populares del cine. Votado por los espectadores como el personaje más carismático, Tyler Durden representa al hombre libre, sin ataduras y sin condicionantes, que se mueve por el deseo y que controla por completo su vida. Brad Pitt encaja perfectamente en un papel que estuvo a punto de ser para Russell Crowe y que consiguió afianzar su figura de ídolo femenino. Fincher escogió finalmente a Pitt porque creía que contar con una superestrella en el reparto ayudaría a comercializar la película.

Antes de terminar, me gustaría mencionar también el tremendo realismo de las escenas de pelea, en las que está cuidado hasta el más mínimo detalle, desde el sudor hasta la sangre, para conseguir un efecto nunca antes visto. Los actores tuvieron que tomar clases de taekwondo y boxeo para poder realizar estas secuencias, que aparecen perfectamente coreografiadas en la película y que constituyen una parte fundamental de la trama.

En definitiva, una película para ver, disfrutar y reflexionar sobre lo que la historia nos plantea a cerca de la sociedad de consumo en la que vivimos. Es, de algún modo, una invitación al autoanálisis para darnos cuenta de que no somos más que lo que han hecho con nosotros el sistema y el capitalismo. No hay una película tan clara y directa sobre los efectos deshumanizadores y enajenadores del consumismo como esta. Una obra digna de ver.

P.D: Tiene un gran final y, como curiosidad, atentos al fotograma oculto que aparece antes de los créditos finales.

Tráiler de la película (en versión original)

4 comentarios

  1. Alba

    Hace bastante tiempo ya que vi esta película, y con vuestra entrada la verdad es que me han dado ganas de verla otra vez, que siempre ando pensando en hacerlo y nunca me decido! Una película increíble y, desde luego, con un final sorprendente como habéis dicho. En cuanto pueda volveré a verla y me fijaré en ese fotograma final que decís, que ahora me habeis dejado intrigada!:)

    diciembre 8, 2010 en 1:10 pm

  2. ¡¡¡¡QUÉ BUENA ES!!!!
    Me encanta, Kevin, cómo has plasmado la esencia de la película sin hacer el fácil spoiler del film! Genial.
    Y como curiosidad, Tyler Durden fue escogido por los espectadores (como bien semi-dices) como el personaje más carismático de la historia del cine, por delante de un segundo puesto ocupado por Darth Bader y todo un ejército de frikys que supongo que le votarían.

    PS: ¿Lua? ¿Enserio no has visto el fotograma?
    “No saben qué es lo que han visto. Ni siquiera saben que lo han visto. Pero lo han visto…”

    diciembre 13, 2010 en 9:22 am

  3. Alba Lúa

    A ver, pues seguro que lo vi, pero ahora ya no me acuerdo, chee!
    Pero bueno, ahora supongo que la próxima vez que vea la peli no podré volver a olvidarme ya nunca más de ese fotograma! jaja

    diciembre 13, 2010 en 8:16 pm

  4. La he vuelto a ver. Norton dice exactamente:
    “No saben que lo han visto. Pero lo han visto. […] Una enorme y suntuosa polla.”

    diciembre 30, 2010 en 11:37 pm

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