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El curioso caso de Benjamin Button


Por fin. Debo reconocer que tenía muchas ganas de analizar lo que es, para mí, una obra maestra. Y empiezo así para dejar claro que, aunque intente ser objetivo, con tal opinión por el film pocos aspectos negativos destacaré.

Para que una película se considere una obra maestra tiene que conseguir, bajo mi punto de vista, superar las barreras del tiempo para no caer en el olvido, conseguir aunar a público y crítica o revolucionar lo hecho en el cine hasta el momento. Pues bien, Benjamin Button fue un éxito en taquilla, aportó una increíble frescura al cine, reforzando la idea de que las historias prevalecen sobre los efectos especiales (que no visuales) y arrasó en premios: 13 nominaciones a los Oscars, de los que se llevó tres( por efectos visuales, maquillaje y dirección artística), 5 nominaciones al globo de oro, incluyendo mejor película y director y 3 premios BAFTA, a pesar estar nominada a once nominaciones. Lo único que evitó, de manera justa, aunque personalmente no quede conforme, que arrasara en los premios, fue Slumdog Millonaire, en la que los seguidores de la serie británica Skins pudieron ver a Anwar en un gran largometraje.

Gran parte de la culpa del éxito la tiene David Fincher, director de la película. A lo largo de su carrera ha ido perfeccionando su técnica en grandes películas ( El Club de la lucha o La Red Social), pero en todas las películas repite un patrón: una gran historia. El fantástico relato de Button empieza con su nacimiento. Un hecho así siempre supone una gran alegría para una familia, pero este niño tiene una extraña anomalía: nace con ochenta años, y a medida que va pasando el tiempo va rejuveneciendo, es decir, va descumpliendo años. A lo largo de su vida, observamos como se relaciona una persona así con el mundo que le rodea: con sus seres queridos, con el contexto histórico en que le ha tocado vivir, como aprende, como cualquier persona, con la experiencia… pero sobretodo es una historia de amor. El que siente por Daisy, con la que, evidentemente, llega un momento en el que ambos coinciden en edad.

Sin duda, fue un gran acierto contar con Brad Pitt para hacer de Benjamin. Su actuación como anciano, magistral. Es cierto que lo tenía relativamente sencillo: con un equipo artístico como con el que cuenta el film, había mucho camino hecho. El espectador creía realmente estar viendo a un anciano, por lo que Pitt solo debía preocuparse de bordar el papel con la tranquilidad del que sabe estar haciendo algo grande. A lo largo que pasan los años y rejuvenece, vamos reconociendo más las facciones de Brad Pitt, hasta que se convierte en el hombre que es. No es de extrañar que cuando llega a sus mejores años Cate Blanchett (Daisy) le diga “mírate, eres perfecto”. No existe Button sin Brad Pitt, ni Daisy sin Blanchett.

Muchas son las reflexiones que se pueden sustraer del film: ¿qué diferencia hay entre morir de joven o de viejo? ¿Acaso la vida no es aprovechar el tiempo que tenemos? Button no hace más que vivir su vida, con la única diferencia de que él va hacia atrás. Es increíblemente tierno ver como dos personas que se aman se cuidan a lo largo de las etapas de su vida, por más que no coincidan temporalmente. Temas peligrosos, que si no se hubieran tratado con suficiente delicadeza y entrega podría haber acabado en tragedia, pero el sentimentalismo que desprende el film (es cierto que pretende tocarnos la fibra) no es en ningún momento pedante, es completamente sincero.

En conclusión, una película predestinada a convertirse en clásico debido a la facilidad con la que nos presenta una historia antinatural como si fuera lo más normal del mundo, y todo ello presentado con gran sencillez de comprensión y una caracterización de los personajes realmente buena. Si Amelie o American Beauty nos consiguieron sacar a la luz una serie de sentimientos, Benjamin Button nos acerca los sentimientos vitales en toda plenitud. La mejor manera de llevar a la gran pantalla la vida de El Gran Gatsby (Fitsgerald).

 

Algunos nacen para sentarse junto a un río, a algunos les cae un rayo, algunos tienen oído para la música, algunos son artistas, algunos nadan, algunos entienden de botones, algunos saben de Shakespeare, algunas son madres y otras, bailan…


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